EL CULTIVO DEL TABACO EN LA VENEZUELA COLONIAL

EL CULTIVO DEL TABACO EN LA VENEZUELA COLONIAL

Definido por Intendentes de la época colonial como uno de los más vastos y útiles objetos de comercio que produce el nuevo mundo, el tabaco fue un producto de capital importancia para la economía venezolana, incluso anterior a la época de la conquista española.

El tabaco ya se consumía por los aborígenes originarios desde la época precolonial y era empleado  con fines religiosos y políticos, así como medicinales. Antes del contacto con el europeo ya se cultivaban en América las dos especies de tabaco que hoy son más comunes en términos comerciales: Nicotiana rustica y  Nicotiana Tabacum, esta última con mayor presencia en gran parte de Venezuela, Colombia,  Brasil y América Central.

La mata de tabaco se aprovechaba todo de ella, según sus usos: a) en rama o sea en hojas al natural o secas; b) en pan, masa o pasta de hojas; c) en líquidos, en cocimientos, tisanas o ungüentos; d) en polvos, molidos, y e) en humo de sus hojas.

De acuerdo con los métodos utilizados por los indígenas, el tabaco sólo tenía tres vías para penetrar en el cuerpo del consumidor: vía gastrointestinal (masticado, bebido y lamido), vía respiratoria (aspirado y fumado) y vía percutánea (aplicación directa sobre la piel).

Se tienen datos del desarrollo del cultivo de este rubro destinado a la exportación desde los años 1597, según establecen las investigaciones ya para esta fecha salían desde los puertos del lago de Maracaibo unas mil arrobas de tabaco.

La planta usada por los indígenas en Venezuela hace suponer que haya sido la especie Nicotiana  Tabacum la que se cultivó para la exportación en los siglo XVII y XVIII, aunque es muy poco lo que se puede agregar sobre la variedad se infiere que fue un tabaco negro por cuanto la introducción del tabaco rubio se data a mediados del siglo XX.

Es a partir del siglo XVII  cuando el tabaco de las tierras cultivadas en el valle de Cumanacoa y las  del piedemonte andino cosechadas  casi totalmente en un área muy pequeña localizada a las márgenes del Rio Santo Domingo en jurisdicción de los actuales municipios Bolívar y Barinas al occidente del territorio venezolano, empezó a ser bastante apreciado en mercados de Francia, Inglaterra y Holanda para la producción de rape (polvo de tabaco) y si bien existían otras zonas que desarrollaron el cultivo tales como: (Tibure, Guanape, Orituco, La Grita, Bailadores, Araure) fueron las variedades Cumanacoa, Jujure y Variná, las únicas que se exportaban al extranjero, principalmente por medio contrabando con las Antillas holandesas por la ruta fluvial de los ríos Santo Domingo, Apure, Orinoco y también por las rutas marítimas Venezuela–Lisboa, La Guaira -Sevilla, Maracaibo – Sevilla manejadas por el monopolio de Estanco español.

En toda la Tierra Firme del caribe no había lugar más apto, más feraz y clima más benigno para tales plantaciones y la poca producción de tabaco en las Antillas principalmente Cuba y Santo Domingo era insuficiente para abastecer el mercado del Viejo Mundo.

Dice la leyenda que el famoso tabaco de Virginia procede de las cepas barinesas, pues el colono ingles llamado Jhon Rolfe creo las primeras plantaciones con semillas de tabaco que importo de puertos mercantes ubicados en Venezuela y Trinidad. Conocida como Varina Farms Plantation o “Varina on the James”, fue una plantación establecida por John Rolfe en el río James a unas 40 millas (64 km) aguas arriba del primer asentamiento en Jamestown en la colonia de Virginia. La plantación se convirtió en el hogar de Rolfe y su segunda esposa, Rebecca (Pocahontas) siendo el lugar de nacimiento de su hijo, Thomas Rolfe en 1615.

Por desgracia esta sepas fueron arrasadas y nunca más se volvió a conocer en nuestra tierra aquel maravilloso tabaco, delicia de príncipes y magnates del mundo entero. Todavía se encuentran verdaderas piezas de museo, recipientes de porcelana con el nombre de “Varinas” destinados a guardar aquel tabaco milagroso que para siempre desapareció de Venezuela por obra de la Guerra Federal entre los años  (1859-1863).  Sin embargo, es importante aclarar que el Tabaco Variná no era una variedad botánica diferente a toda la demás que se cultivaban en el ámbito americano, como sería el caso de las variedades virginica, brasiliensis y havanensis. El tabaco Variná podría corresponder a cualquiera de ésta, o a otra, de tal manera que su especificidad debió depender no de la composición genética sino de las condiciones ambientales óptimas para su desarrollo.

El apogeo del comercio del tabaco en Venezuela se viene abajo con la fundación de la Capitanía de General de Venezuela (1777), pues a partir del 24 de junio de 1777 se promulgó la Real Cédula “Sobre el establecimiento del Estanco del Tabaco en las Provincias de Venezuela, Cumaná, Maracaibo, y Guayana e Islas de Trinidad y Margarita”, medida que otorgaba a la Corona el monopolio de todas las actividades agro-comerciales vinculadas al tabaco y sus derivados.

Este escenario de control económico, técnico, financiero y logístico  dentro del territorio de Venezuela,  generó que un rubro de  gran prestigio en los mercados del viejo mundo como era el Tabaco Farinas/Varinas, progresivamente fue perdiendo terreno comercial con cultivos más lucrativos como el cacao, algodón o el café, no obstante se mantuvo como fuente de siendo un rubro que  dejaba a la Real Hacienda suficiente dinero como para que dicha institución se preocupara en mantener su explotación.

De acuerdo con la preferencia o el gusto del comprador se elaboraba el producto, siguiendo los métodos necesarios para su elaboración final. Según el beneficio o el tratamiento que se le daba a la hoja del tabaco, se obtenían los siguientes tipos:

  1. A) Curaseca: se beneficiaban las hojas colgadas bajo techo sólo con el aire, después se procedía a enrollarlas.
  2. B) Curanegra: se añadía agua a las bolas hechas con el tabaco y luego de algunos días se hacían los rollos.
  3. C) Ambirado: luego de prensado y puesto a hervir se extrae el jugo o el ambir.
  4. D) Moo: ambir blando de tabaco verde, se hierve sin urao.
  5. E) Chimó: ambir de tabaco maduro y recibe el urao antes de hervir

Cada región tenía su preferencia en el modo de beneficiar el tabaco, así, la primera de las mencionadas era típica de Cumaná, Araure, Guayana y Barinas; la segunda, de Caracas; la tercera, de Maracaibo; y la última en zonas como  El Tocuyo, Barquisimeto, Carora, Guanare y Mérida.

Después de cincuenta y seis años de asfixiante monopolio, fue el Gral. José Antonio Páez, curiosamente hijo de un estanquero, quien como Presidente de la República elimine el 22 de marzo de 1833, el coercitivo Estanco del Tabaco. Dejó así atrás la humeante planta una historia adversa y diversa que tanta prosperidad dispensó a los productivos y ventajosos valles de la antigua Capitanía General de Venezuela.

 

Autor: Juan Pablo Rosales Esser

Referencias Bibliográficas.

Ruis, M. Tabaco y Sociedad en Barinas. Siglo XVII.  Consejo de Publicaciones de la ULA. Mérida. Venezuela. Año 2000.

Cespedes Guillermo. El Tabaco en la Nueva España. Real Academia de la Historia. Madrid. Año 1992.

 

 

 

 

 

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